UN MOMENTO DE REFLEXIÓN ANTE UN NUEVO CAMINO

Queridos compañeros y compañeras de camino, deseo compartir con Uds. reflexiones y pensamientos que animan mi alma y se hacen más presentes en este tiempo en que tuve la oportunidad de escoger, entre seguir en mi querido Hogar Anunciación -que al mirar hacia atrás fue un refugio, una segunda vivienda, para estar a tono con las formas del tiempo actual, donde fui acompañada de excelentes personas, compañeras y compañeros de trabajo, que me mostraron la cara amable del amor, esa cara que te permite ver y verte- o aceptar este nuevo servicio de Directora Social de nuestro querido Patronato, cuyas implicancias no alcanzo a visualizar aun.

Sin duda que escoger es un privilegio más aún cuando se trata de seguir comprometida con el mismo trabajo de amor, solo que de un distinto lugar. La opción hecha un día de acompañar a nuestros (as) niños y niñas, legitimándolo en sus derechos, respetando sus circunstancias y por sobre todo amarlo en momentos que su útero materno no le está nutriendo, es una noble tarea que asumí con valentía y humildad. Siento que hoy asumo un mayor compromiso con esa decisión primera.

La tarea, es preciosa, sin duda alguna, pero a veces este útero sociocultural, en que se van convirtiendo los Hogares, muchas veces y sin intención alguna falla, invisibiliza a los niños, se pierde el objetivo de cuidarlos rigurosamente existiendo múltiples causales, a veces son exigencias técnicas, otras las urgencias a las que nos vemos enfrentados, o la falta de capacitación para hacer mejor nuestra labor, y tantas veces es nuestro propio cansancio. Ante todo, esto tenemos que mantenernos alertas y no permitir que se nos prive de un tiempo de calidad, de permanecer al lado de nuestros niños y niñas, escucharlos, acompañarlos, protegerlos: En definitiva, amarlos como Jesús nos pide “El que recibe a este niño en mi nombre, me recibe a mí …”

La resiliencia recurso propio del niño, la estimulamos con un trato humanizante que nos llena el corazón de un sentimiento de alegría, cuando vemos a nuestros niños y niñas que van reconstituyéndose a pesar de sus penas y dolores. Al recibir de ellos un abrazo entregado espontáneamente y luego su mejor convivencia y rendimiento. Esto nos indica que por aquí vamos bien, sentimos que todo es posible.

Finalmente, quiero decirles que siento la exigencia permanente de buscar la forma de hacerlo mejor…”cuidar a los que están cuidando” y de allí desarrollar un sello en nuestro quehacer, sello que responda a las exigencias actuales de nuestros niños y niñas, que la especialización de la intervención, la rigurosidad del trabajo diario y la consecuencia de vida con los valores del evangelio , nos permitan pensarnos como una Fundación, que respeta su historia, pero mira hacia el futuro, atenta a las voces del tiempo.

Desde esta perspectiva quiero invitarles a que continuemos el camino certero e inteligente que nos legó Marcela.

Cuidemos lo que ya tenemos: un equipo que se respeta, que busca en conjunto las mejores formas de trato; que respetamos nuestros acuerdos; que tratamos nuestras diferencias inevitables y a veces necesarias, con alturas de mira pensando siempre el bien de aquellos que han sido confiados a nuestro cuidado.

Sigamos adelante con nuestro servicio, cuidemos lo que hemos avanzado y sigamos buscando en conjunto la manera de hacerlo mejor y recuerden que estoy a su disposición.

Luisa Avilés Madrid.

Directora Social

Valparaíso, junio 2021


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